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jueves, 12 de noviembre de 2015

Jueves 12 de Noviembre de 2015

Durante la clase de hoy, hemos trabajado acerca de las implicaciones ideológicas y profesionales del libro de texto a partir de tres materiales que exponemos a continuación.



Encarna Atienza (2006) en su artículo “Ideología y discurso en los contextos educativos” habla de cómo las ideologías se integran en los libros de texto, desde lo que dictamina el Estado hasta quien redacta el propio libro. Esto conlleva a que la libertad del profesor esté condicionada a eso que aparece en el libro y que el pensamiento del alumno se vea restringido a una visión única de la realidad.
El libro de texto, transmite un discurso único, una forma determinada de ver la realidad y de explicar porque el mundo es como es. Pero esto no sólo se puede articular de forma explícita, sino que también tiene sus signos en el curriculum oculto, lo cual se asocia a los valores dominantes y a una falta de análisis crítico del material por parte del profesorado para elegir qué libro tomar como referencia y que       apartados modificar.


Un aspecto a tener en cuenta en la utilización del libro de texto es aquel que hace referencia a elementos contextuales. Ya que los libros suelen presentar una determinada visión de los hechos y de los eventos que dista mucho de lo que realmente es. Esto a su vez se ve acrecentado por los mensajes que emiten los medios de comunicación. La coherencia con que se presentan estos mensajes los dota de credibilidad pero si se analizan las situaciones a las que hacen referencia de manera pormenorizada, no suele concordar con la realidad. Por lo que a un lector crítico le pueden ir surgiendo dudas que van más allá de una mera descripción de datos o hechos.

El uso del libro de texto llega a condicionar en gran manera el trabajo del profesor, incluso estos llegan a sentir dependencia de los libros si no los utilizan. De lo cual habla Ana López (2015) en su artículo “Libros de texto y profesionalidad docente”. Y es que al usar el libo de texto, se pierde una gran parte del trabajo docente. Es decir, que diseñar el currículum cada año debería de suponer un reto para el profesorado donde seleccionar contenidos y actividades así como el enfoque con el cual trabajarlos. Es una forma de que el profesorado se desarrolle profesionalmente y ponga en práctica saberes propios de la experiencia.

Desde la visión docente, debería de dársele más importancia a pensar sobre el esquema de trabajo y sobre la investigación en lugar de reducir su labor a acudir a un texto en el que son otros los que incluyen la información que les interesa. Ese trabajo de elaboración propia, permite un mayor grado de implicación y lucha contra la conocida dicotomía entre teóricos de la educación (quien interpreta el currículum) y prácticos de la educación (quien aplica la teoría, el profesor).

Un aspecto a tener en cuenta, en lo relativo a la preparación personal del material por parte del profesorado son las condiciones laborales. Y nos explicamos, los docentes necesitan de más horas dentro de su horario laboral dedicadas a elabora sus materiales y a investigar sobre su práctica (crear teoría a partir de la practica), pero para ello sus horas lectivas de docencia deberían de ser reducidas. Este hecho podría, restar importancia a la desvalorización social que suele hacerse del trabajo docente.

Bonafé (1991) expone cómo surgió la creación de los materiales desarrollados a prueba de los profesores, unos materiales que garanticen que los alumnos adquieran unos mínimos a pesar de las características del profesor. Pero resulta paradójico, que en un momento determinado, se opte por esta vía en vez de mejorar la formación pedagógica que recibían los profesores.

Se puede ver como el libro de texto, con el paso de los años se ha ido configurando como una herramienta de poder. Y en parte esto se debe a los contenidos que el libro explícitamente transmite sobre la concepción del mundo, donde solo muestra una parte de la realidad.

Un elemento fundamental, que se extrae de la lectura, es que para cambiar el trabajo de las aulas se deben cambiar los materiales que en ellas se utilizan. Estos materiales deben de implicar una nueva forma de de trabajo. Desde el Movimiento de Renovación pedagógica, se opto por esto último, creando materiales que no condicionaran la práctica docente en el aula. Por lo que estas alternativas, lo que plantean son secuencias didácticas diferentes.


A raíz de la lectura de Bonafé, algunas preguntas interesantes a realizarle sería:
  • ¿Es posible dar una enseñanza en primaria y secundaria, sin libro de texto?
  • Desde la administración, ¿en qué medida se favorece un control al profesorado mediante el libro de texto?
  • Como docente, ante la situación obligatoria de la utilización del libro de texto, por presiones familiares y centro, ¿qué puedes hacer?
  • ¿Crees que el libro de texto tiene algún beneficio educativo?
  • ¿Crees que el libro de texto posibilita la práctica en el aula?
EN RESUMEN LOS LIBROS DE TEXTO
  • Ofrecen una visión única de la realidad y de los hechos.
  • Restan autonomía al profesorado.
  • Frenan el desarrollo profesional de los docentes.
  • Ayudan a que se produzca un proceso de desvalorización social del trabajo del profesor.
  • Impiden que los alumnos desarrollen una visión crítica ante la realidad.




Ante todo esto, ¿Qué puede hacer el profesorado? Como futuras pedagogas creemos que los profesores deberían analizar críticamente los materiales que utilizan en sus aulas. Buscando una coherencia entre aquello que desean transmitir y como transmitirlo, pensando si el material elegido le ayuda a ello o sólo condiciona su práctica. Además, sería necesario un espacio en el que pensar cuantas competencias del docente son eliminadas ante el libro de texto, y ver en qué medida esas competencias pueden ir recuperándose.

Con el uso exclusivo del libro de texto ¿Dónde queda la adaptación a los ritmos de aprendizaje? ¿Y la adaptación a los intereses del alumnado?

¿Puede que el libro de texto sea utilizado como herramienta de control del trabajo docente desde la Administración educativa?

sábado, 7 de noviembre de 2015

Jueves, 5 de Noviembre de 2015

En la clase de hoy hemos estado analizando y debatiendo sobre el texto de Torres Santomé, J. titulado "Para qué los profesores y profesoras si ya tenemos libros de texto".  Generalmente el texto hace una crítica a los libros de texto. El autor nos intenta decir que en los libros de texto sólo se enseña lo que las editoriales o el gobierno dominante quiere que sepamos. Es decir, muestra mucho contenido pero selectivo.

Hay cosas que no aparecen en los libros de texto, como por ejemplo acontecimientos sobre la historia de ciertos países, solamente aparece lo que interesa a la ideología predominante. Cuentan la visión de la historia de otros países de una manera homogénea, cuando realmente "no todos fueron reyes, no todos fueron a la guerra"; muchas personas no huyeron. En cierto modo los libros de texto excluyen. 

Por otro lado existe el tópico de que 'cambia el gobierno y cambian los contenidos escolares', pero vemos que no es así porque en los últimos veinte años no ha cambiado mucho. Analizando más en profundidad el texto vemos que realmente quien decide lo que se excluye o no del currículum  son las editoriales y el grupo al que pertenecen, es decir su ideología política.

Esto ocurre porque los libros de texto generan muchos beneficios económicos y como consecuencia de esto se han creado y avanzado en los medios de comunicación (tv, canales como antena 3, tele5, etc).
Sin embargo vemos reflejado en una de las partes del texto que los padres y las madres apoyan y quieren libros de texto, generalmente porque son su referencia; es lo que han vivido desde siempre en la escuela y no conciben que sus hijos puedan aprender sin los contenidos impuestos de antemano. 

Por tanto, nosotras como conclusión pensamos que el poder político incluyendo a las editoriales quieren tener el control absoluto  del acceso a la información, es decir, existe miedo a que se acceda a la información fácilmente. Y esto hace pues  que los libros sigan manteniendo, aunque sea de manera sutil, aspectos sexistas y segregadores, siempre desfavoreciendo el papel de la mujer. Necesitamos alternativas  de recursos didácticos para que así el docente pueda tener un feedback más pleno con los alumnos y alumnas y con el contenido. No debe ser necesario ceñirse a los contenidos que vienen en los libros de texto, el docente es suficientemente capaz de transformar esos contenidos en algo más útil, llevadero y ameno para los alumnos y alumnas. Lo mismo que nos deberíamos plantear que los contenidos fueran trabajados y consensuados, no solo con las editoriales y los altos cargos políticos, si no también con los profesores y profesoras que se van a encargar de impartir esos contenidos.